jueves, 1 de enero de 2015

Revista N.º 50 - ESPACIO DEL POETA

         Revista  N.º 50 -  ESPACIO DEL POETA
                           
         REVISTA LITERARIA DE HABLA HISPANA
                                                                                  
Enero 2015
           



                           Nora Corradetti                                                                        N12












Demencia










Alarido
que amputa
el secreto
Y en la tersura
llaga
¿Qué otra cosa que el semblante
la mueca
agrieta?
El murmullo
acrecienta
las pulsaciones
¿Y quién
-confisca-
los espasmos?
La sábana
invisibiliza
el bisturí.

Ana Romano- Buenos Aires-Argentina






En el mundo del niño




¡Madre!
¿Dónde está el cielo?
En la imagen de Dios
con terciopelo.

¡Madre!
¿Qué es el infierno?
Lo que no piensa Dios,
porque es más tierno

¡Madre!
¿Dónde está el sol si es de noche?
En la cama durmiendo,
como anteanoche.

¿Y la luna?
¡Madre!
En la ventana.....
que hay en el porche.




Antonio Monzonís Guillén- Valencia- España









 A ti, poeta...

Déjame ser tan loca como cuerda…
Tienes un sueño de cantar en la alameda.
Te vas cruzando las praderas verde claro
con el morral de tus sones afinados.

¡Viva la vida que te enseñó a caminar!
Sin un aroma de cordura en tu maleta
porque tú tienes el alma del poeta
que siempre viaja con su mente a otras esferas.

¡Viva la vida! ¡Viva la antorcha peregrina!

Hay en tu alma mil pedazos de conciencia
que se levantan en un grito de protesta
porque son fotos desnutridas las que llegan.

Dame tu lanza guerrero de lo nuevo.
Déjame “ser” tan loca como cuerda
dime qué siente una estrella destellando
y qué se escucha en el mar de los lamentos.

Dime si el sol es un misterio o un invento
y si la luna es la señora de los cuentos.

Dime poeta qué se te ocurre cuando vuelas
por la corriente del canal de los que crean.

No me reproches por pedirte tanta ciencia
es que a menudo te codicio la excelencia
y la maestría que manifiestas en tus versos
los que me alejan de este infierno que ya apesta.

Cuando tu libro entre mis manos parpadea
yo te bendigo por llevarme a otra ribera
y allí me vuelvo un ser humano que se vive
en las palabras con que arrobas mi glorieta.

No dejes nunca de decirme en cuatro versos
una compleja realidad una amorosa historia
una dulce promesa de que hay flores
que aún subsisten en este mundo ceniciento.

Estoy bebiendo del licor de tus imágenes
y paladeo con fruición este momento
donde me vuelvo una gaviota que trasciende
con las ofrendas de tu verso verdadero.

Beatriz Ojeda- Montevideo- Uruguay







Para que me abraces






Para que me abraces
forjé diademas sobre tus labios
tamicé mis cicatrices,
llegué con el corazón en la mano
a caminar tu vereda,
cuando el otoño se vestía de ocre.

Para que me mires
apagué el sol cuando nacía,
muchacha amanecer,
para mirar en lo profundo de tus ojos
que sonreían sin atreverse
a condenar la intrepidez
y la urgencia de mis manos

Y me hundí en tu piel,
y te sumergiste en mis hombros,
y besé tu boca
y besaste mi tiempo
y caminaste mis huellas
y corrí sobre tu cadencia
y descansé en tu cintura
y te dormiste en mi pecho
y grité amor con mi silencio
mientras sonreías en sueños…

Para que me encuentres
me disfracé de crepúsculo
acuné la primera estrella
que alumbró entre mis dedos,
y te propuse caminar la vía láctea
con la desnudez de tu alma
apacentándome…

Y grité amor con mi silencio
mientras sonreías en sueños…




Carlos Alberto Giménez- Ushuaia- Tierra de Fuego- Argentina








Descalza





Descalza.... ... descalza camine ante el amananecer
prendida y suspendida por la luz de tu edén
me apropie de tus sueños, tus caricias me las robé
latí al ritmo de tu pecho y balié en ese cuarteto de versos
muy pegadita a tu cuerpo.....

... me cubrí con tus palabras,
me fundí en la sabiduría de tu savia
deshoje tu canto regué tus raíces con una lagrima
llene cada recodo de mis entrañas con el fuego de tu mirada
inmolando mi cuerpo de saladas nostalgias....

...todo a mi alrededor giraba, cautiva
a tu playa me arrastrabas
corales encarnados, en tu mar de esmeralda
vislumbra la ilusión de los sueños
se abría esa cajita de nácar y plata...

...descalza camine, por las realidades de tu ser
las emociones se perdían por cada poro de mi piel
cautiva en tu aliento mi mente se abandonaba,
en la dorada melodía que invadía mi madrugada
caminé por tu sueño descalza.......







Carmen Leyre Quintana- Torrejón de Ardoz- Madrid- España







Anclando esperanzas



A quien despides...

....            por quien esperas??

Preguntas vienen y van, mientras mis pies van hurgando la húmeda arena

crisol de verano, escondrijo de artrópodos alfombra de algas!!

Ya no más me oculto, ni de mis temores ,ni de tí...menos de todos...

Aquí encallo mi barco. justo en el tímido beso que segundo a segundo le da el mar 

a la arena..

El mar se me convierte en tules y bufandas,

pretendiendo que vuele y salga del mutismo... ese azul que vuela, ese azul rocío

me moja la cara, despierta mi ensueño...

Viajo tras la estela de una despedida, allá tras la bruma de blancas gaviotas

un amor se ha ido...

Que me traes olas?

Quizás un navío me signe su norte y desde su alcázar aviste el aroma

de la blanca novia vestida de bruma...me rescate en alas de nubes muy blancas...

En brazos que apaguen soledades frías...que encienda fogatas con chispas de ardores 

de presencias nuevas!!

...y así envuelta en tules regalo del mar, mil suspiros de rocío para el que se fué...

...y todo el embrujo guardado emergiendo entre anhelos del alma, para el que vino entre olas,

surcando mareas anclando esperanzas!!!




 Carmen Guzmán Cedeño- Curmaná – Venezuela







Epitafio





El día que todo recobre su antiguo sentido,

el día que nada parezca bastante importante,
el día que el cielo grisáceo retruene sangrante
al punto preciso de hacer un silencio temido...

Que venga el recuerdo celeste del tiempo perdido,

que rápido acuda a mis sienes de pulso cesante,
que clave bien dentro sus uñas de punta cortante
y grabe en la carne estas letras que luchan olvido:

no hay risa sin llanto ni lágrima viva inservible,

caer fue empezar a subir y ascender fue la roca
atada a un pescuezo de nube pensada invencible.

Mas nada es en vano, que el miedo sencillo a lo inerte
se muestra inútil borrando la luz de mi boca
y aquello que fui vivirá aún a pesar de mi muerte.




David Reverte López- Alicante- España






Corazón arrancado






¿Serás real alguna vez? 

le preguntó el hombre a la divinidad.

Sólo si tu corazón lo cree 

le contestó ésta llevándose la mano al pecho.

Entonces el hombre se arrancó el corazón 

y toda esperanza quedó perdida.






Diego Miró Quesada Mejía- Lima -Perú






Tú, espejo









Desnudo en la
noche ciega,
 te toco

con la mudez
de un secreto
que sonríe a tientas.

Y otras luces
me descubrirán ante ti
como lo que
soy,
amor encriptado;

como lo que serás,
lucero
abriendo los ojos
de mi alma,

descifrando la clave
en notas de setiembre,

[despertando el misterio,
petrificando la magia
del diamantino
momento.]





Diego Santiago Cazzaniga- Rafaela- Santa Fe- Argentina









Elegía para María Luz y su tigre de felpa





“Sano…¡Cómo suena esto aquí! ¿Tiene sentido todavía?
Aquí cada uno es como un elixir fresco
pero no he visto a los que nos han de beber”
Rilke: Réquiem por la muerte de un niño
I
Mis torpes manos acarician tu forma de tigre. De tigre bueno,
cuando todas las mañanas pones frente a mis ojos,
una mansa aurora de colores para jugar con mi alma.
Luego, dibujas la luz, los árboles y sus pájaros
que cantan libremente
cuando tomas mi mano con amor temprano,
el único amor posible para una nena casi muerta
que sólo habla el idioma de su tigre.
Así he aprendido muchas cosas:
A contar nubes y estrellas,
a pronunciar mi nombre y el de la noche;
y disfrutar del sincero cariño de todos aquellos
que día a día anticipan mi pequeño paraíso.
Tu piel es como un libro
donde leo un poema casi imperceptible
cuando aran mis dedos, esparciendo la semilla
de una alegría oculta entre sencillas lágrimas.
Yo no puedo entender todo lo que haces, y es por eso
que te amo en silencio, en mi inmovilidad perfecta,
mientras tú me enseñas que esa aurora quieta,
es el sutil puente entre mi salud y tu alegría;
entre tu serenidad de tigre y mi resolución de niña
para seguir amándote.
II
Hemos creado nuestro propio cielo, nuestra tierra,
y el mismo sueño que soñamos. Pero nuestros cuerpos
aún tienen la rígida posición exacta que necesitan
quienes han de acomodarlos,
y mis ojos sin preguntas hace tiempo que entienden el lenguaje
de aquella que ha de acompañarnos.
Soles y planetas gravitan sobre nosotros, ¡y cuán leve es lo que sentimos
cuando mis manos te acarician y hablan con el mismo silencio que mi alma,
aunque un día nos separen y me beban como un elíxir fresco,
sin saber que ambos fuimos una misma carne!
III
En ese día seré librada de este peso,
de mi cama, de mi silla, de mis ropas,
y podrás decirle al ángel los secretos que tanto compartimos.
Pequeño tigre, cuéntale nuestra historia
abrazado a él, para que entienda
que siempre habrá más bien que dolor en esta tierra,
y aunque tarde mucho en comprenderte,
sé que al fin entenderá, se alegrará y te amará
como yo te he amado.
IV
¡De cuántas auroras le hablarás cuando me vaya y deje
en tu suave piel, el perfume de lo que fue mi vida!





 Ezequiel Feito- Balcarce Argentina






Amor… cómo quisiera…






Quisiera volar muy lejos
y adelantarme al destino
llevando hacia mí tú camino
curándote errores añejos.
Quisiera tenerte una vida
y no prometer a la ligera
regalando el amor que me queda
deshaciendo en ti cada herida.

Quisiera habitar en tu mente
como la noche descansa en tu sueño
como esa luz que el alba desliza
por el árbol cuando amanece.

Quisiera que siempre tengas presente
que rezo por ti, cuándo estas ausente
que conocerte fue mi mejor momento
Y que contigo descubrí… la perfección de mi tiempo.







 Grissel Canche Albornoz-Mérida- Yucatán- México.








El último crepúsculo




Dicen que es calmo
el lecho de la muerte.
Más nunca sabré la dirección de mi último crepúsculo
ni la imprecisa noche a la que habré de entregarme.
Ver morir a otros
descubre nuestra desnudez frente al destino.
Como Casandra,
el hombre tiene la horrible misión
de dar a luz el porvenir.

Cada cual lleva paciente
un cadáver con su nombre
y muere siempre el otro
su reverso imaginario.
¿ Quién puede como quería Rilke construir su propia muerte ?

El peso de un cuerpo
tiene la densidad de una piedra en la caída.

Lo sabe la mujer que va a parir,
o después de la cópula
cuando aún yace su amante sobre ella.

Morir es un arte superior a la muerte.

Lo supo el samuray
que cultivó esa extraña criatura
ante un capullo de cerezo.

Lo supo Mishima
pétalo derramado en su cuenco de jade.

Ante la muerte
no hay virtud
y no hay medida.




Héctor Berenguer- Argentina






Así comenzó el olvido





Te busqué en la leve soledad de un sueño,
en el bosque callado de las libélulas,
en la escarcha que se ríe del hielo,
en la callada por respuesta.
Busqué tus ojos y una isla al poniente
y un barco que, a lo lejos,
arrullara la voz del mar.
Busqué una calle donde pronunciar tu nombre
y una esquina donde besar tu nombre
y unos labios donde verter tu nombre.
y unos ojos donde reflejar tu nombre.
Te busqué con la vehemencia del enamorado.
y no hallé tu voz antigua:
ni tus adjetivos desnudos sobre la cama,
ni tu melancolía,
ni tu casta pupila donde llora la quimera,
ni tu nombre.
Así fue como comencé a olvidarte.





José Cercas- Cáceres- España








Si muero…






Si muero, acostúmbrate a vivir sin mí;
borra de tus sueños a mi rostro perdido y
deja que el tiempo guarde las cenizas de mis labios,
en pequeños alcancías que juntos abriremos algún día.

No te ocultes detrás de la incesante estatua,

construida con los párpados inflamados de hastío,

y vaga por caminos que aún sueltan mi aroma errante,
amarrando tu corazón a todo lo que existe... ¡espérame!:


en las grisáceas nubes de ruidosos silencios,
donde las bocas no suplican, ni piden, ni lloran.

Allí, donde se dispersan las resinas del corazón herido.


Si muero, acostúmbrate a vivir sin mí,
y besa mi boca de nieve con tanta fuerza,

que al llevarse mi muerte tu beso, yo jamás halle olvido.







José Rodolfo Espasa Muñoz- Benidorm- Alicante- Valencia









Tu alma y el vacío

He visto tu alma herida, apagada,
en penumbras.
Tu corazón de rosa se ha dormido
Y espera.
Lejos
ladran los perros de la noche
 el canto
de los grillos horada la nostalgia.
Tu alma
 en sombras.
Un rayo de luz viva la enceguece.
Es tarde y hace frío,
arriba en las alturas el día muere,
como tus ansias
muertas y enterradas.
¡Oh, quién fuera el que puede
desandar los caminos de la nada!
Duermes
Giras
Te mueves
Hay un silencio lleno de palabras
Y te alejas de todo lo vivido
Te vas
Tu alma ya pertenece al mundo
Como tu corazón de golondrina
que vuela en pos de un signo.
Herida….Vas herida
Gotas de sangre marcan tu camino
Tus pies
Sin alas
Arrastran tu condena
De no querer ser más…
De no sufrir
Mientras la vida
Te está esperando en una esquina







María Ángela Itza- Chacabuco- Argentina







Cántame...





Canta, para que el Sol te reconozca,
para que el campo huela a primavera,
para que en este huerto, en esta tierra
cada pregunta tenga su respuesta.

Canta, para que brillen las estrellas,
para que la noche huela a esperanza,
para que en este cielo, en mis sueños,
quede grabado el rastro de tus huellas.

Canta, para que tu luz sea eterna,
para que el viento arrastre tus pesares,
para que el rocío cubra tus temores
mientras diriges tus pasos a mi senda.

Canta, para saber que aún estás despierta,
que tu alma huele a dulce primavera,
que tus flores crecen junto a la vereda
del sendero que, llega hasta tu puerta.

Canta, cántame, al oído, poesía,
entona un canto sembrado de esperanza
y, en él, sentir tu dicha, tu alegría.


Marian. Martín Humanes- Villaluenga- Castilla la Mancha- España




Deseos Marinos






Si en la arena, esperándote,
fuera esta tarde mi última tarde.
Recordaría tu piel húmeda,
mis contornos en letargo al sol.
Buscando tu torso desnudo
Mi mirada vehemente, ardería,
anidando en tus labios carnosos.

Si en la mar de mis venturas,
esta tarde fuera mi tarde última.
Me dejaría arrastrar por las espumosas olas,
para que regresaras, a rescatarme.

Si no fuera prisionera de un destino certero,
y el tiempo no se hubiera detenido al olvido,
y mis miedos exactos, tornaran ausentes.
En esta tarde, aunque sea ya tarde,
una tarde última.
Me dejaría morir, disipándome.
A tus deseos marinos








Marisa Duque- Madrid-España




Sabor nocturno








Voy interpretando la noche...
En mi, profunda...
La siento extendida de luz...
Me queda en la boca
Un fulguroso sabor a estrellas…
La luna esta escondida...
Se arropo con el manto nocturno...
No quiere la vean mis ojos…
Los luceros su ausencia
Festejan en luminoso rutilar…
La noche exulta su frío...
Y su risueña brisa…
Se han ido mis angustias…
Me he quedado sola… de dolores…
Bordean las flores el abismo...
Corolas nocturnas que sonríen
Entre el verdor que espina...
Un aroma dulce anuncian
sus xerófilos frutos...
Me rodean las estrellas...
están arrullando a la luna
En un unísono titilar...
Que destella en los ojos..._
Y miro escrutadora el cielo
Sábana umbrosa de la luna
Que me sonríe…Sin saberlo…
La alegría de nuevos sueños
Y me deja este sabor nocturno…
Que se asemeja a los besos…



 Mary Ramos- Barquisimeto- Venezuela








Hoy haciendo caso a mi pasado





Hoy haciendo caso a mi pasado
voy naciendo cosas que pensar
y recorro mis recuerdos olvidados
y olvido lo que está aun por llegar...

Hoy, miro al frente y miro al lado
voy, recorriendo aquel andar
siento que las horas van callando
y las horas me devuelven la verdad...

Hoy... el camino se hace largo
y es ceniza la paloma de la paz...
allá quedan esos sueños ya soñados
que esta vida no permite vuelta atrás...

Hoy las fronteras me han cegado
y estoy ciego de perversa humanidad.
Me rebelo con mis miedos, mis pecados
a ser algo que no sea mi voluntad.

Hoy me indigno y me levanto
pongo en juego mi derecho a gritar
el dolor de las heridas que he sangrado
pues siempre estuve presto a sangrar...

Hoy, como ayer, tiendo la mano
y dejo un espacio a negociar...
si no, seré ceniza y monte alado
águila de piedra aún por volar...

Pues puede que ya me hayan matado
y solo sea un espíritu fugaz...
que huye de este mundo alborotado,
pues siempre fue más fiel la soledad...




Miguel García Freijanes- Madrid- España





Al volver a casa






Al volver a casa José, Silvia dormía plácidamente su sueño y salió al jardín, alzó la mirada y vio la vida con otro color, un color lleno e esperanza y cargado e optimismo, pensó en que aquel bache por el que estaba pasando desaparecería, buscó una sonrisa para llenar el resto del día y se perdió entre sus plantas.
Brinca la mañana, da saltos de excitación pensando en que al llegar la tarde habrá culminado con su obra. Habrá hecho crecer la esperanza de aquellos que desean que algo se cumpla, ese algo que les hará más felices. La esperanza de aquellos que, velando por sus hijos, quieren que la vida les sea menos adversa. Porque está mañana está cargada de optimismo con esa claridad, con esa frescura, con ese color que nos envuelve y nos presenta un mundo algo más amable.
Era un día claro, repleto de luz, las calles tenían un olor muy especial. Una muralla hacía las veces de pared en el hotel donde se había alojado Tomás. Desde la ventana podían adivinarse las callejuelas de la judería, que con sus balcones cargados de flores, le trasladaban a cualquier día de primavera. Era Otoño pero hacía una temperatura propia de finales de Verano, el sol manejaba a su antojo los rayos, llenando de claridad el ambiente. Ya se veían los primeros turistas dando vueltas, intentando aprender y comprender la historia de esa fantástica ciudad que es Córdoba. Al fondo se elevaba majestuosa la torre de la mezquita, minarete desde el que se hacía la llamada a los fieles para la oración, haciendo sonar el muecín. Esta torre da sombra a un patio repleto de naranjos en cuyo centro hay una fuente, de agua limpia y fresca, que se utilizaba para las abluciones antes de entrar a rezar a la mezquita. Al entrar el embrujo se adueña de ti, perdiendo la mirada perdida en las columnas que la sustentan. En su centro puede verse como, al sucumbir el poder musulmán, fue engullido por el cristianismo. Hay una especie de catedral presidiendo esta joya de la arquitectura califal. En un apartado podía observarse una capilla, que nos hace recordar la mezcla de culturas, un ejemplo de convivencia entre musulmanes y cristianos cuando estos presidían el califato.








Miguel Urbano Perálvarez.- Córdoba- España









"Contemplando"  Contemplo
          

        caminando con calma
            el rayo del sol
            naciente entre ramas
            el alba se despierta
            despidiendo se de la noche
            con su follaje despeinado
            perfumada a roció
            belleza de color manzana
            de contraste a canela
            de espinas secas
            atesoro la temporada
            con placidez despierta
            al Adagio
            que deja la madurez
            del amor en el aire
            de sueños durmientes
            caídos en el vació
            Contemplo
            mientras las aves
            en su canto de emigrar
            llevan plegarias en sus alas
            para que el fruto
            sea sembrado
            con mas fuerza en el jardín
            del sentir humano
            al umbral
            de su próxima primavera
            espacio de separación
            que se siente entre los dos
            Contemplo
            mientras el señor viento
            se lleva el secreto
            de su renacer y morir
            en cada hoja
            dejando la huella
            de su amor escrita
            en la canción del tiempo
            que amando se muere
            como el día y su noche
            abrigados de la hoguera
            de su LUZ eterna
            con la esperanza
            de la gracia de lo divino
            del revivir de nuevo

Montserrat Pardo- NJ-USA






La vida que he vivido.







La vida que he vivido, se reduce
a puertas cerradas y ventanas destrozadas,
a casas sin más huéspedes
 que la soledad, la tristeza y el olvido,
a muertos que nacen
y vuelven a morir ante tal desconcierto.
La vida que he vivido, se duerme
en las entrañas de un árbol seco,
en las manos destrozadas
de los hombres y mujeres
que cultivaron estos campos,
en los llantos de los niños que no crecieron.
La vida que he vivido, se pierde
entre las hojas que arrastra el viento,
entre las huellas que borra el tiempo,
entre la pálida sonrisa
de lo que llega a su fin.
La vida que he vivido
se reduce, se duerme, se pierde
y yo dócil
me quedo sin hacer nada.


Panolillo Díaz- Juncalillo de Gáldar- España






La remisión de la noche








La remisión de la noche se extiende  mucho más del infinito, una   tenue luz se asoma  envuelta en jirones de nieblas que navega  invisible por fronteras entre lo irreal y lo existente.
Sentada en la orilla del mar, voy visualizando recuerdos que llegan despacio y cadenciosos, son imágenes de  aquellos días de mi niñez  donde todo era felicidad.
De pronto observo a un hombre que se aproxima con  una túnica blanca, pero no lo reconozco hasta que está a pocos pasos de mí,  observo esa sonrisa tan  tuya, esos ojos tan bondadosos; me levanto y te abrazo, no quiero que se terminen esos instantes…nos sentamos y escucho tú voz, tan nítida Papá-. Mi  princesa de luz, mi niña querida-. Mis lagrimas resbalan por mis mejillas, y tú me las enjugas - Mi niña no llores más por nadie vive tu vida que es tuya- Papá porque te fuiste, sabes que me he encontrado muy sola- siempre estoy contigo mi princesa. Te levantas y muy despacio desapareces.
Mis emociones se recomponen, y me despojo de todas las indumentarias  y me voy sumergiendo en el agua salada, siento como mi sangre se revitaliza en aquellas horas indecisas, se barren todas mis inquietudes como hojarascas secas. El mar y tu me habéis dado la Paz. 



Pastora Herdugo-Málaga- España








Enaguas de Celofán


.....enaguas de celofán...

…cada vez

que te extraño

me transparento en el cóncavo de los recuerdos…

en mi ventana…

en un sello de París…

y en el vértice azul debajo del paraguas de nuestra despedida…


…cada vez

que te extraño…

me desnudo en la noche de “ Blanco Satén” de una balada…

en el último diciembre que guardé tu caricia en la maleta…

en el tatuaje de tu beso…sobre mi blusa blanca...


…cada vez

que te extraño

me pinto encajes de celofán en las enaguas…

me imagino mariposa de una noche…

y ato ese lazo inmaculado a mi cintura

que bendijo ese hemisferio con tu sábana…


…cada vez

que te extraño…

es este domingo ingrato y pluscuamperfecto de los abriles

sin respuestas en reglas de tres simples académicas

cuando recorro los rincones de la casa

…porque hace un año que te fuiste…


…las lluvias no hicieron que florezcan las retamas

…el árbol del patio vivió en eterno otoño

…la luna quedó en esa fase menguando dolorida

…en mi verada se borraron tus pisadas

…la farola de la esquina ya no se enciende

…mis caricias se consuelan con tus camisas del armario…


…cómo duele esta intemperie de tus manos...!!!

cada vez que por costumbre

mi alma transforma…

a la ternura en un campo de amapolas pasionales

cada vez que yo te extraño

escondo mis tristezas...

en el nido de aquel gorrión porteño y melancólico


....inventándome

otro tango

repetitivo...

cruel...

y sin piedades...

..................................………..porque yo

                                                           te ando necesitando ¡!!



Pilar Ferrer- Ushuaia- Tierra de Fuego- Argentina






La Engracia


Hacía frío, el cielo gris y las nubes negras amenazaban con nevar como cada veinticuatro de diciembre.
Engracia bajó todas las persianas de su casa, se aseguró de echar la doble cerradura a la puerta y, por último, descolgó el teléfono. Suspiró al sentirse tranquila porque, así, ya nadie la perturbaría.
Sin embargo, las voces de dos vecinas en el rellano de la escalera hicieron que Engracia pegara la oreja detrás de la puerta. Una de ellas presumía de tener la mejor familia del mundo. Esa noche, como siempre, la pasaría con sus hijos y nietos que vendrían cargados con un montón de regalos para ella.
La otra vecina comentó que ella también lo pasaría en familia —es lo normal en estas fechas —afirmó—. Sin embargo, la Engracia lleva un montón de años aislándose cuando llega la navidad. Es tan orgullosa —aseveró una de ellas—, que por no saludar se cruza de acera y si te la encuentras en el ascensor agacha la cabeza.
—Yo así no podría vivir —corroboró la otra vecina—. La Engracia es que siempre fue muy suya.
Cuando se hartó de escuchar a través de la puerta, Engracia fue a su habitación y, del maletero del techo, cogió su vieja maleta y la depositó en la cama. Luego, fue sacando por orden sus recuerdos: una caja de cartón con las figuritas del belén y un montón de fotografías que esparció por el lecho, eligiendo dos. Una de ellas era de color sepia con uno de los bordes roto, en la que se la veía vestida de novia, sentada en el diván, con un ramo de flores en las manos. A su lado, su marido, de pie, abrazándola. Recordó la primera vez que Alfredo, su esposo, subió a casa para conocer a sus padres. Al mirar la foto, le temblaron las piernas. Después la besó y la acarició con sus dedos. Engracia escogió otra foto, del día en que su hijo se graduó de la carrera, también la besó y acarició.
Para esa noche tan especial, se vistió con sus mejores galas, los pendientes y el collar de perlas, herencia de su madre, y durante largo rato estuvo manoseando una a una cada perla, sintiendo, así, la presencia de su madre; por último, extendió en la cama el vestido negro, el de los domingos.
Engracia acababa de cumplir ochenta y siete años, era extremadamente delgada, de nariz prominente, aun seguía conservando la misma vivacidad en sus ojos inmensamente azules, con el pelo blanco y ondulado, recogido en un moño, y en las arrugas de su cara se reflejaban la serenidad que solo el tiempo deja cuando has amado.
Pero aquel maldito día, que ojalá, no hubiera existido en el calendario, y aquel desgraciado accidente en la carretera hicieron que perdiera a su único hijo.
De no haber sido así, Engracia hoy sería abuela y estaría rodeada de nietos. Unas lágrimas empezaron a brotar y de un manotazo se las quitó.
Se miró en el espejo, se atusó el moño, cogió sus recuerdos y se los llevó al salón.
En la mesa colocó un mantel bordado junto con dos candelabros, uno enfrente del otro. A su derecha puso la fotografía de la boda y a su mano izquierda la de la graduación de su hijo. Comprobó que a la lámpara del salón no le faltase ninguna bombilla.
Fue al aparador y desempaquetó la cubertería, las copas y los platos de porcelana blanca con el borde dorado. Era el único día del año que sacaba la vajilla. Después, alineó las tres sillas. Solamente le faltaba poner el nacimiento, cogió la caja del belén que seguía encima de la cama. Se fijó que el Rey Melchor tenía rota la corona  y, aunque le costó esfuerzo, consiguió pegarla.
En la cocina, el olor a pavo comenzaba a invadir la casa. Tenía buen aspecto, dorado y brillante como a ellos les gustaba. Lo depositó en la bandeja de plata, adornándolo con unas patatas pequeñas y un manojo de hierbas aromáticas.
Por último, se puso el vestido de los domingos, le quedaba bien y durante unos segundos estuvo contemplándose en el espejo.
Luego en el comedor, conectó el televisor y quitó el volumen, puso el tocadiscos y eligió un disco de Beethoven. La imagen del televisor se llenó de burbujas, apareció un inmenso cartel que ponía—: Brinde con su familia y los amigos por una Feliz Navidad.
En ese instante, llamaron a la puerta. Engracia miró por la mirilla, eran sus dos vecinas. Aunque intentó no oírlas fue tanta la insistencia a timbrazos que no tuvo más remedio que abrir.
Una de ellas al verla comentó—: Mi hijo acaba de llamar que están esquiando y no podrán venir —Alargó la mano y le entregó una tarta de arándanos—. Está recién hecha, tenga cuidado al cogerla —afirmó.
La otra vecina agachó la cabeza y dijo—: Mi nuera, ha llamado, dice que lo va a festejar con su familia —le ofreció una botella de sidra.
Las dos vecinas al unísono, dijeron —: Para que no se sienta tan sola, Engracia, hemos pensado que estaría bien que lo celebrásemos juntas.

De buena gana les hubiera dado con la puerta en las narices, pero se contuvo.

La Engracia encendió las velas, partió el pavo, descorchó la botella de sidra y tres copas se elevaron brindando porque era la navidad.



  
Madrid - España - Pilar Serrano





  

Guardado en un cajón



Dulces tiempos que pasaron…
tiernos días recordados,
vividos con ilusión
por aquella ensoñación
que tu vida compartía.


Despertar en la mañana
después de un adormecer
agotado de caricias
en brazos de esa mujer.

Ser que todo lo puedes…
Pandora de la existencia
domadora de deseos…
que enardece las pasiones
disfrazada de inocencia.

Cuerpo, formas, maneras
liberadoras de pasión,
emanación de conductas
que  provocan confusión.

Amor ciego…
Generoso…
Entrega sin condición,
sin temor a despertarte
sabiendo que ya pasó…
que en el gran teatro del mundo
ese papel te tocó.

Mira siempre hacia delante
sin buscar la redención
sobre amores olvidados…
guardados en un cajón.





Rafael Serrano Ruiz- Madrid- España







Perdido

Pierdo mis ojos donde nadie los pierde;
en el fondo de tus ojos,
que obscuros como la penumbra,
que presagia la noche,
seducen en el misterio,
como esas sombras románticas,
que doblan la esquina y se esfuman.-
Me pierdo en tu mirada,
buscando el horizonte que oteas,
en esas tiras de color,
que adornan el cielo,
y se mezclan con las olas,
que dejan mensajes en clave de agua,
para que los enamorados,
al conquistar la arena,
se los lleven al corazón.-
Me pierdo en tus pasos,
que dejan huellas,
para que otros las caminen,
en ese eterno peregrinar a lo desconocido,
en pos de la vida,
de los sueños, de almas gemelas,
pasos que marca el tiempo,
que resisten la distancia,
que no las borra la arena que agita el viento,
Me pierdo en tus brazos,
cuando el universo se vuelve artista,
en los colores vírgenes,
que la historia revive,
y en esa sensación de tibia pérdida,
me hallas extraviado en medio de tu vida,
escribiendo versos,
con locos sueños de Neruda.-
Víctor Kartsch Brenh- Encarnación- Paraguay






Manuscritos para tu piel


-Poema 9-
Hay recuerdos
que me aliviaban el corazón
y me absuelven la conciencia,
pese a ser culpable de los besos
que fueron cereza y fuego en una boca,
de los suspiros que hicieron brisa
una noche de mar y tibio viento,
de la locura que nubló razones
y desnudo deseos en la arena,
culpable de esa hambre que nos consumió
y nos hizo intensamente vulnerables,
de cada ola que nos hizo marea profunda,
de nuestros cuerpos desnudos bajo la luna.
Hay recuerdos
que no se van con el otoño,
vuelven en cada primavera a la punta de mi lengua,
culpable soy de escalar la colina de tus pechos,
de dibujar en tu espalda con mis dedos,
de aprender la geografía de tu piel solo con mis labios,
de dejarte libremente romper tus ataduras,
de no impedir que yo fuera manantial para tu sed,
alimento para esa brasa que te quemaba el alma,
y volverte líquida solo con besos sin memoria.
Hay recuerdos
que permanecerán con las estrellas cada noche,
que rodarán desnudos como tú en mi bitácora
en cada luna nueva y en cada luna llena,
que serán dulce sabor en mis labios
cuando tus besos sean nostalgia y fruta,
que entre mis manos serán greda tibia
como el almíbar de tus pechos y tu boca,
que se meterán a mi cama como caricia,
y en cada verso que invisible venga de tu nombre
se harán poema intenso como tu locura
que fue tan mía como tu templo de tu cuerpo.
Hay recuerdos
que se me volverán a entregar,
desnudos y húmedos y sin límite,
como Tú bajo un cielo silencioso y estrellado
que se marcó a fuego en el calendario de mi vida...¡¡¡


Walter Robinson Pineda- Cepeda- Chile






  Y hoy reza así…







Sé del dolor, aunque le tengo miedo,
sé del amor, aunque lo he repartido,
sé de la luz, aunque le haya mentido,
sé del temor, oculto tras mi credo,

¡Quiero vivir! Tal grito es el remedo
de un despertar a cuanto, acaso herido,
quiso alcanzar aquel que no ha sabido
lograr virtud tras lucha con denuedo.

¡A tanto error hoy clama arrepentido!
Ayer rasgó sin daga otras entrañas
creyendo obrar razón, pues, constreñido

su hacer fue por consejos y patrañas…
Y hoy reza así: “A cuantos herí, pido
me tengan compasión por mis hazañas”.




Xavier Coderch-Barcelona- España














LISTA DE AUTORES Enero

Autor
número
titulo



Ana Romano
50-1
Demencia
Antonio Monzonís Guillén
50-2
El mundo del niño
Beatriz Ojeda
50-3
A ti
Carlos Alberto Giménez
50-4
Para que me abraces
Carmen Leyre Quintana
50-5
Descalza
Carmen Guzmán Cedeño
50-6
Anclando esperanzas
David Reverte López
50-7
Epitafio
Diego Quesada Mejía
50-8
Corazón arrancado
Diego Santiago Cazzaniga
50-9
Ezequiel Feito
50-10
Elegía para M.ª Cruz y su tigre de felpa
Grissel Canche albornoz
50-11
Amor… cómo quisiera
Héctor Berenguer
50-12
El último crepúsculo
José Cercas
50-13
Así comenzó el olvido
José Rodolfo Espasa Muñoz
50-14
Si muero…
María Ángela Itza
50-15
Tu alma y el vacío
Marian Martín Humanes
50-16
Cántame
María Duquesa
50-17
Deseos marinos
Mary Ramos
50-18
Sabor nocturno
Miguel García Freijanes
50-19
Hoy haciendo caso a mi pasado
Miguel Urbano
50-20
Al volver a casa
Monserrat Pardo
50-21
“Contemplando”
Panolillo Díaz
50-22
La vida que he vivido
Pastora Herdugo
50-23
La remisión de la noche
Pilar Ferrer
50-24
Enaguas
Pilar Serrano
50-25
Navidad 2014
Rafael Serrano Ruiz
50-26
Guardado en un cajón
Víctor Kartsch
50-27
Perdido
Walter Robinson Pineda
50-28
Manuscritos para tu piel
Xavier Coderch
50-29
Bendito quien retoma la esperanza








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