jueves, 1 de agosto de 2013

Revista Nº 33- ESPACIO DEL POETA


         Revista  N.º 33 -  ESPACIO DEL POETA
                           
                             REVISTA LITERARIA DE HABLA HISPANA
                                                                                  
                                                                                   Agosto 2013
        






         Autor: Camille Pissarro                                                        












Aymará, la mujer de “Los Hornillos”

Recorría un sinuoso camino de la norteña Jujuy, cuando un cartel me anuncia: “Los Hornillos, Posta Histórica”. Me atraen los lugares donde se escribieron las páginas de nuestra tradición. Me intereso por conocer el lugar, transito un corto trecho y, allí, rodeadas de una precaria vegetación, irrumpen la posta y la capilla, reliquias del antiguo camino al Alto Perú. Emergen vitales, níveas, dando una pincelada luminosa a tantos tonos terrosos; el tiempo parece dormir custodiado por los imponentes cerros de la Quebrada de Humahuaca.

Sé que estoy pisando el suelo donde descansaron las huestes de Belgrano, Güemes, Castelli y tantos otros héroes. El instante me conmueve.

Escudriño el horizonte lejano, es entonces que la veo. Su figura parece tallada en ese atardecer silente. Atraída, camino hacia ella, está cabizbaja, sentada sobre un trozo de tronco carcomido. De pronto alza la vista, sus ojos cubiertos de abatidos párpados e enhiestas pestañas me recorren sin sorpresa, como si mi presencia en ese lugar, en esa infinita soledad, rodeada de cerros multicolores, fuera algo natural. Sentí la firme sensación de que a esa mujer ya nada conseguiría conmoverla. Alzando el brazo con levedad, hizo un mínimo gesto parecido a un saludo. Una curiosa e intranquila atracción me acercó a ella. Nuestros ojos se encontraron. La inquietud asomó a los míos, un cansancio visceral a los de ella.

La parquedad de la muchacha amenazó el diálogo y un silencio elocuente ciñó el lugar. Mi saludo medroso la cohibió aún más. Volvió a esconder los ojos, la mirada detenida en las rústicas sandalias que calzaba, yo no me moví. Arrinconando mi presencia, murmuró: me llamo Aymará. Y ese nombre, dicho con el tono inconfundible de su terruño, sobrevoló el lugar envolviéndose en la calma del lugar. Cohibida, comenzó a describirme su dura vida de pastora, tan árida como el suelo que habitaba, de los días ausentes de emociones, del orgullo atávico por su tierra, del amor rotundo por la Pachamama.

De pronto, como si portara una pesada carga sobre sus hombros, se levantó y poco a poco, paso a paso, me fue llevando hacia una rústica y precaria tapera, su refugio. Allí se detuvo y señaló con una mano oscura y milenaria, una cruz luminosa, fantasmal. Musitando dijo: aquí yacen mis muertos, todos mis muertos, mis abuelos, mis padres…, mi hermano fue el último en irse. Cuando nombró a ese hermano, se perturbó y los ojos oscuros, de abatidos párpados y enhiestas pestañas, lagrimearon sin pudor. Dejó de mirarme y dándome la espalda se cuadró frente al camino que serpenteaba desde la ladera del valle. Su mirar profundo, buscando, inquiriendo. Intuí que esperaba a alguien.

Emocionada miré hacia las pircas que contenían a sus cabras flacas. Me conmoví ante la certeza de la soledad perenne que envolvía a Aymará, una mujer de edad incierta, que nunca había podido o querido modificar su lineal destino.

Nos quedamos calladas, como si las palabras hubieran iniciado una larga pausa. De pronto murmuró: sólo anhelo estar en gracia con la Pachamama cuando la muerte venga a buscarme. Estrujó las manos, cerró los ojos de mirada torva y en ese minuto inminente una ráfaga solitaria entibió su rostro, una sonrisa tenue se abrochó a sus labios y, esa cara, ajada por persistentes vientos, se iluminó. Vi como sus labios rocosos se convertían en seda. Fue entonces que entendí, con certeza irrefutable que Aymará, no teniendo nada, todo lo tenía.

Regresé a mi ciudad, a mi hogar confortable, cómodo. Ella quedó allá, merodeando la posta, rodeada de sus cabras lanudas, buceando entre valles y montañas, sacudida por los vientos de la Puna; envuelta en soledad y silencio. La he invocado muchas veces, ella habita mis recuerdos. Su mirada sumisa, propia de los pueblos postergados, me penetra. Entonces, lloro.

Ada Gil-Rosario- Argentina









AUSTRAL


El cachetazo
se desprendió impaciente
y sacudió
Se tiñó de penumbras
la lozanía
y así rememoró
El sol
atenuó el resplandor
Los pájaros
esfumaron los trinos
La brisa
en el cuerpo
¿Y el pavor?
Gotas perladas
salpicaron
La alarma
despertó al hospital.



Ana Romano- Buenos Aires- Argentina





LLUVIA TRISTE






Millones de frías agujas
se descuelgan de grises nubarrones.

Las gotas que antes cayeron
como hechizadas bailarinas
giran, danzan.
Levantan sus brazos transparentes
y reciben a las que siguen.

Es la lluvia triste,
Somos dos
y estamos solos.




Ana Unhold-La Plata – Buenos Aires- Argentina







Laguna de espejos rotos

Laguna de espejos rotos
entre los marcos dorados
y el fuego de las entrañas
subía..........,.....
hasta el cielo muy oscuro.
Los desesperados muerden
la madera de una barca
que huye............
de las llamas del infierno.
Son ya, las almas llevadas
por el barquero Caronte.
Flotan los cuerpos desnudos,
ya sin alma..............
con el veneno en su cuerpo
y sus heridas abiertas.
Espíritus ciegos..........
..........gargantas sedientas
y crueles labios.
Infierno dantesco..........
poema sagrado.
Así se llama ese río......
que le llaman principal
y era el que recorría
todo ese mundo inferior.
Se transportaban las almas
de los que ya estaban muertos.
Era la laguna Estigia.

Autor Antonio Monzonís Guillén- Valencia- España






YA NO DUELE EL CORAZON



Ya no duele el corazón
ya no pide tu licor.
Esta noche entre mis pasos
los recuerdos se destierran.

Corbata de papel se tiñe en mi pechera
expulsando la sangre de tu yo
que encubierta entre mis plazas
pretendía cegarme eternamente.

Consecuente con el brillo de la luna
mis rodillas temblequean
liberado de los sueños
que me ataron al pasado.

Una copa de ginebra me agasaja
excitando mi garganta liberada
Me presenta unos ojos peregrinos
seduciendo otra vez esta vereda
inesperada muestra bondadosa
de la vida que hasta a veces
es milagrosa.




Beatriz Ojeda-Montevideo- Uruguay







VOY…


Voy…
al acecho de tu sombra,
naufragando destiempos,
lenga de otoño,
en tus ojos de exilio.

Voy…
alentando la huella
que dejó en la sábana
tu espalda de mimbre,
tu beso de niebla.

Voy…
desdichando nostalgias,
esperando tu mano,
tu grito de brújula
que oriente mi ocaso

Voy…
entallando esperanzas,
como un viejo lupino
que mira a la luna
parir estrellas

Voy…
no quiero quedarme…
prefiero la cuenca
que atesora el rocío,
a esta espera,
turbal algodonado,
con sabor a escarcha…



Carlos Alberto Giménez- Ushuaia-Tierra de Fuego- Argentina







Uno al compás del otro

Uno al compás del otro, desnudos en el andar…sobre la cálida alfombra de arena…se van hundiendo mis pasos mas no en la arena y si, en la intrínseca memoria…como visor secuencial, una tras otra van surgiendo imágenes remotas desbordadas de matices…niñez en rosa, preñada de cariño paternal con olor a café y menta…suspiros largos de añoranza.

Un prisma en movimiento de adolescencia, ilusiones…mariposas revoloteando mi ser. Pasan los años con degrade de claroscuros pincelados por dos broches de oro…dos pedacitos de mí!!

…interludio, donde me amaron, ame…falle o me fallaron…y una pregunta, da círculos concéntricos…una y otra vez…en mis pensamientos
Acaso suena a escepticismo, si el haber pasado, muchas lunas sobre mi piel, esta estrella pierda su brillo y su fuente de inspiración?...iluso…querer sentir una mirada almibarada que acalora y vuelve rosa mis mejillas?...
Utopías…disfrutar una danza de dos, piel a piel y en un susurro quedo, temblar ante un “te amo”?

Quizás deliro, quizás sueño…o son realidades donde te vuelves ciego! Mas no, y otro no…la esperanza seguirá vertiendo su ánfora de sagrado bálsamo sobre mis sueños hasta volverlos ciertos…aun creo, aún sigo tejiendo una ilusión con el color del alba!

Carmen Guzmán Cedeño-Curmaná-Venezuela





Un día cualquiera


Sevilla.
Son las ocho de la noche
De un día cualquiera de julio,
El sol se resiste a marcharse
Y el calor es asfixiante.

La noche amenaza
Con un insomnio de fuego en vela.
Los españolitos de a pie
Pasean su juventud por las calles
Huyendo del calor y la asfixia.

No quiero que mis versos me delaten,
Tampoco que me acepten
Como yo me acepto,
He de seguir viviendo como soy,
Ese es mi dilema y mi presente.

Basta de vivir a ciegas
Sin un pasado prendido en una lágrima,
Hay aún motivos para seguir viviendo
En un pasado que se adorna con flores
De un futuro.

Así soy yo.
¡¡así sigo siendo yo y mis circunstancias!!



Charo Bustos Cruz- Sevilla- España





ESTA NOCHE




Esta noche, me ido a pasear entre las nubes del cielo. He estado volando por todo Madrid, pero particularmente por mi barrio, Cuatro Caminos. Mi barrio... ¿qué he sentido al verle? Tristeza, nostalgia de una pasado que ha quedado demasiado lejos, muy lejos. Durante unos instantes he bajado al suelo, al suelo que aún tiene mis pisadas de niña, que el paso del tiempo no ha borrado ni borrará. Aquella niña rubia de ojos azules, alegre como ninguna pese a los muchos avatares vividos. He mirado a la fachada de mi casa, la que me vio nacer justo al terminar la guerra de España. Por más que lo he intentado no he conseguido ver las cortinas de mi abuela que vivió en el primer piso, con unos balcones llenos de flores de todos los colores mientras ella vestía de riguroso luto por la muerte de once hijos de los veinticuatro que tuvo. No, no voy a contar una milonga de que todo estaba igual que cuando me marché a Alemania. No, ya nada es igual. Calle solitaria sin un niño jugando. Balcones cerrados a cal y canto vete tu a saber porqué. No, mi barrio ha perdido la alegría. Ni unas flores en los balcones, nada, nada, nada. Todo está en silencio. Ha perdido la alegría de un bendito vecindario.




Conchita Hernández santos-Madrid-España







CENICIENTA

No pretendo llamar
a tu puerta cerrada,
ni besar tus labios secos
donde no germinan
palabras.

No deseo acampar
en tu mirada si
al albor de tus
lágrimas no se lava
la desdicha.

Renovada es la ilusión
que te espeja al alba
como el sueño que
irrumpe en la noche
sin carrozas,
sin magia,
donde vienes
harapienta y descalza,
consumida en tu ego,
buscando en el abrazo
del tiempo
al príncipe que no cuenta
el cuento,
al callado mendigo
que sopla tus cenizas,
que te da pan y agua.


Diego Santiago Cazzaniga-Rafaela- Santa  Fe- Argentina




Noche de insomnio





Me desperté bajo un coro de cálidos oboes
cuyas notas retumbaban más allá de mi ventana.
La luna
destilaba cierto aceite pálido
que ungía mi cabeza, y en mi almohada
quemaba el incienso de un sueño blando.

Inquieta lentitud de paredes vacías
y de espejos que me observan casi a diario.
Hay un ángel, el del sueño, detenido
frente al demonio consciente de lo estático.

Furioso, el viento, corre enloquecido
como una nave fantasma en un mar calmo
donde floto con mi cama, con mis muebles,
con ventanas que disuelven mi pieza en átomos.
En el breve, casi breve instante en que la mente
con su infierno musical va estallando
enloquecida, ya sin forma
hasta el mágico portal de mi pasado.

Es mi carne, peso inútil que navega
con sus ojos por la noche perforados.




Ezequiel Feito-Buenos Aires- Argentina






NUESTROS VERDES ( a Entre Ríos)








 Escapa por todos los poros de tu bendito suelo, que es mío,
el limo ancestral, y profundo, hecho madera y pigmento
con los brazos extendidos a la tibieza y la luz.
Los subterráneos torrentes le dan textura a la vida
que te inunda de color  y oculta y muestra tu piso.
Hilos plateados, nervios vivos  en un mapa irregular
de cerros (lomadas ), en donde, verde y agua, agua y verde
son la constante copiosa, favor de la Creación.

Un suspiro de placer se hace brisa que ondea
el follaje y las pandorgas.
  Humedales guardan vida que se enreda, fascinante,
en murmullos, cantos, todos sones llenos de misterio…
¡Orgullo del señor,
gozo del hombre,
espacio de la vida!…

La luna que siempre está con esas nubes cambiantes
Sabe de toda tu historia:
De pueblos originarios, de gurisitos costeros,
caminos blancos de arena, imperativas crecientes;
de quien tira una semilla y cosecha con fruición,
de una leyenda de amor que creciera en heroísmo,
del que defiende la vida, la del pájaro y la flor.

Entre Ríos vive, late; fecundidad, verde, agua,
una energía incesante…

Todo esto será recuerdo
contado con emoción
si es zona de sacrificio
con  hidrofracturación


Hilda González—Concordia- Entre Ríos





De "El inventario del vacío verdadero"




De tanto consuelo que me has dado,
en las tardes solitarias sin abrigo,
de tanta ventana iluminada por el astro rey,
en la mañana cuando te busco entre las prisas,
de tanta tempestad en plena calma,
en la noche en la que te rebelas como revelando osadías,
quiero decirte que quizás seas la única loca,
(maravillosa insanía la tuya con una piel que de amor transpira)
que cualquier hombre querría para siempre en su vida,
una tarde sin garúa y sin brisa, cuando dan ganas
de mandar todos los destino a un destino sin vuelta y sin bienvenida,
porque no valen todos los atardeceres, sin tus ojos adormilados,
sin tus labios de mil olvidos y sin tu tacto que transmuta poesías,
porque no vale nada la luna entre mis manos,
si no acaricio tu cabellera rebelde y briosa,
si no bendicen tu pasión mis ansias locas,
si no me cobijo entre tu noche y tu día,
para despertar solo en tus ojos, lleno de perezas,
enrollado entre los versos, o atrapado en un libro
que compartíamos de madrugada.
Amar, mi bien es quererte así,
tal como eres,
enfrentar la legión de demonios del mediodía,
que solemos dejar salir a asolear,
porque amarte es querer tu luz, tu sombra,
tu quietud y cualquiera de tus guerras.



HUGO DEL PORTAL—Perú




CERRARE MIS OJOS


Cerrare mis ojos y en la penumbra aun tibia,
Atrapare los recuerdos que has dejado en mí,
Y echare a la suerte los incontables te quiero,
Eclipsare tu camino, detendré tu partir.

Me volveré un avieso si es preciso,
Un caudillo pedante sediento de tu amor,
Y entre las flores regadas con mis lágrimas frías,
El infierno mismo, me ha de pedir perdón.

Nada ni nadie de mi, podrá quitarte,
Soy como el eco de tu viva voz,
Que en el relieve de las cosas simples,
Destella fuego o reaparece en luz.

Cerrare mis ojos y te besare en silencio,
Y ya no habrá espacio entre los dos,
Se quitara la idea la distancia inicua,
Se marchara lejos, dejándonos.

Se abrirá el cielo colosalmente,
Y esa paz deseada por nosotros llegara,
y en la penumbra aun tibia de tu recuerdo,
Te atrapare por siempre, por siempre jamás.


JORGE AMADO SERRANO-Suardi- Santa Fe- Argentina






Buscando a mí destino




DEL ORDEN que todos procuramos,
sostener con el rigor de un parvulario.
Uno, ya no sigo.
Aquel, que pretende cambiar a mi destino.
Yo que elucubré mis decisiones
con la remota y austera absolución de Heráclito.
Yo que quise proyectar los círculos
de mi esquivo porvenir
con las escuadras y los compases de Euclides.
Trazando…, trazando…, moldeando, los geométricos pasos
que me conectaran con el mundo.
Hoy veo, no sin asombro, que la oculta esencia de mis actos ya nació conmigo.
Habita desde hace tiempo en la secuencia
alegre o atroz de mi genoma, o en las tiranas cuerdas que un dios inclemente las maquina a su antojo (he descubierto que pocos hombres se eximen del azote de estos seres)
Ya no cifraré mi suerte en el dibujo banal de los catetos
o en el trazado de los oblicuos compases.
Lo que va a ser, bien pudo haber sido.
Las normas prefijadas carecen de sentido.
Lo demás, me tiene envuelto en una especie de asombro casi necio, indiferente,… apenas vago.





José Rodolfo Espasa Muñoz-Benidorm- Alicante




ODISEA DE QUIJANO






Yo iría contigo

donde nacieran las sílabas amarillas de tu canto,

todo aquello,

te guardaría para elevar el trigo sobre mi pecho

y enseñarte mi frente,

para que vieras mi cicatriz desnuda de contienda

en la paz de tu silencio.

He visto

un impulso de alumbramiento

entre el quebrado oscurantismo,

en una cámara de espejos que derrota la rabia

de una evocación tenebrosa de mi vida,

aguijón y espina atravesando, en su tentativa,

la cáscara de un eclipse,

dejando una intemperie de fruto fugaz.







José Romero-Ciudad Real -España





Y colgué mis sombreros de paseos



Y colgué mis sombreros de paseos domingueros para que la brisa de la tarde se lleve mis recuerdos de tí. El sonido de tu risa liada con la mía, las palabras de amor, las promesas, los proyectos que no se concretaron… los suspiros entre cada beso.
En fin, quizá, al volver a usarlos, la magia de la naturaleza provoque que ya no queden vestigios de tu existencia en mi cabeza, pero creo que será imposible que te borre de mi corazón... Tanto tiempo ya… Tantos intentos… y nada.
Acaso no pueda. ¡Acaso no quiera! Qué más da.
No seremos felices para siempre, como en los cuentos de hadas; aunque el resto de nuestro tiempo en esta orilla, vivamos amándonos en esta infinita distancia.
Y en el silencio más profundo y en secreto, nos amemos infinitamente, para siempre, siempre.






Marcela H. Toro- Ushuaia-Tierra de fuego- Argentina





AL CAER LA TARDE


Al caer la tarde, cúbreme con tu presencia.
Al abrigo del tiempo, despójalo de su túnica para mermar la distancia.
Alójame en tu regazo, cierra puertas y ventanas;
subida en la nube blanca acariciar las estrellas,
sabiendo que allá a lo lejos alguien las verá pasar.
Pedir al cielo que con su blanco manto lo inunde todo.
Poseer el talismán de mis ansias, rociando de perfume mis anhelos.
Escuchar los sonidos del silencio; divisar horizontes de deseo.
Esperar sin desánimo el futuro, que me lleve en sus alas al presente.
Esparcir de pétalos la andadura errante para levitar con su fragancia.
Ilusiones perdidas volved; un nuevo amanecer inunda el horizonte.
Irisados y tenues colores tornan a su paso la amargura.
Incienso para el espíritu, elevando las desgarradas almas.
Y en el centro cual nenúfar de hermosura divisado desde la cúpula,
y ataviado con sonrisas y ternura, he visto su resplandor pasar.


Marga Utiel- Badajoz- España





Dicen


dicen que caminaba el silencio
y que buscaba el vacío
en la planta de los pies
dicen que iba dibujando el paisaje
en su cuerpo y tatuaba con lengua
las agujas en su vientre
dicen que otoñaba en los ojos y el frío
se escurría desgarrando
el vestido oscuro de su boca
que gritaba con la voz en cueros
para ser escuchada en las orillas
que ataba su nombre en el tobillo
para no perderse en la eternidad
dicen que caminaba y sus pies
se perdieron



María Marta Donnet- Santa Fe- Argentina





Tic - Tac


Giran las ruedas dentadas
que engranan
este sueño
____con el espacio
____que recorren mis pasos
y el movimiento inverso
de cada catalina
____avanza una
____retrocede la otra
hace latir la máquina
____historia
____y paso al frente
que dibuja la línea infinita
de las horas
y trenza las edades
en un cable tendido
bajo esta inmensa carpa...

funambulista,
amando en equilibrio,
abrazo este tic-tac
en el centro de todo:
eres tú la piel del reloj,
el tiempo detenido,
el pulso de la esfera
en que giran mis astros.


Mayte Sánchez Sempere- Madrid- España





Deslindes LVII





Tener o no tener...
ser o no ser...
no es ningún dilema,
no es ningún problema,
en soledad se sistematiza la ausencia,
no hay "no tengo",
no hay "no soy",
en soledad se "acepta todo y de todo"
no tener no pesa,
no ser no duele...
salvo si soy consciente de más,
y "me doy cuenta"...




Néstor Véliz  Catalán -Guatemala





Tristeza en soledad


En soledad inmensa que encoge el corazón
anida aún la tristeza dando la mano al dolor.

Nubes se tornan grises-Lágrimas del Creador-
Áureas de media noche. Mantos de terciopelo
van acunando al cielo -Es su lánguida agonía-

Eterna espera del día en que quizá amanezca
o sea fantasía de un amor que nunca crezca.

Bajo un camino de estrellas esconden su luz.
Queda presa la luna menguando en su llanto
sin sol que la envuelva con su cálido encanto.


Palabras que se lleva el viento. Solloza la brisa
en lo más hondo de su alma sin sentir la calma
de su cansado andar. Enamorada ahogó su risa.

Golpea la realidad con dureza al amor vencido
que no sabe leer las miradas. -Se siente herido-
Drásticas-heladas-horas de sueño recién parido.


 Nieves M.ª Merino Guerra –Gran Canaria- España





Te busco



Te busco…
en mi espejo nocturno iluminado por la luna
que visita sin reparos y sin avisos mi ventana
para encontrarte en el borde justo del recuerdo
porque ahí te quedaste…como abrazado.

Te busco…
en el bolsillo de mi almohada, donde quedó tu alma…
viviendo entrelazado en el aroma de mis días
y te encuentro dormido cuando sueño con tu beso
arrodillado y curioso en el botón de mi camisa.

Te busco…
debajo de las flores marchitadas de mi sombrero
porque se que ahí te encuentro enmarañado
entre tantas penas silabeando
que-te-an-do-extra-ñan-do…!!

Te busco…
y…
te encuentro esta tarde en mi cocina
como aquella vez…que tus besos y la lluvia
perfumaban mi vestido…
entre caramelos de menta y yerba-buena…
…te encuentro recordando sin olvidos
entre la gente distraída de la calle…
paseando bajo el paraguas mirando las retamas
en mi desabrochada blusa de nostalgias…

………………….porque sin verte…
………………….sin tocarte…
y más allá de tristezas donde cantan mis palabras
………siempre te amo

Pilar Ferrer- Ushuaia-Tierra de fuego-Argentina






HOY




Hoy…
acosada de dudas y temores
se conforma de estar viva…
sin dolor,
sin ansiedad,
ni frío…
ni soledad.


Hoy…
 ha recordando
el florecer del amor,
el perfume generado
por  dos cuerpos en contacto,
el Infinito,
 excelso instante..
 en ofertorio de excelsa entrega.


Hoy…
 sentada ante el velador
de un pequeño café,
en compañía de un croissant,
piensa que
 nunca temió el desamor
sino  aquel a quien amó.


Hoy…
 mirando a través de los cristales,
entre la nostalgia de recuerdos,
confirma curarse  del pasado,
mas, con el…
a pesar de todo,
 sigue durmiendo



Rafael Serrano Ruiz-Madrid- España




           
Soneto de la Iluminaria



Las estrellas caen sin apenas sentido
aureola de luces de la noche de verano
iluminaria presente de tiempo no en vano
haces que dan vida al cielo ennegrecido.

Montes de Toledo que miran agradecidos
montañas que tienden su manos
amores  apenas correspondidos
jazmines de pasión eternamente ufanos.

Iluminaria que deslumbra al ojo cansado
crepúsculos de Hontanar de vil espera
recuerdos de amores del pasado.

Calle empedrada  de adoquín ajado
pesaroso del  caminar  que esmera
vigoroso andar del fiel amado.




Santiago   Medina Carrillo- Madrid- España




Bajo la lluvia



Llueve la ruta de las aguas
y se desprenden gotas de mi vida.

Llueve, y me levanto despojada....




Florecen los arrayanes a contraluz de los ojos
balbuceando en las sombras
 una gota de agua me desafía.

La vida acontece, y esa gota me sangra...




Hay que saciar la sed del árbol desnudo
-dicen que tras la muerte
todo es levedad-
sin embargo, yo te deseo vivo
y ejecuto nubes, nubes en gotas...



Valoro tus gestos
derramados en gotas y en palabras.
Siempre serás, lo que eres para mi
un  impredecible acontecimiento.
-Por cierto, comencé a envejecer
y el rocío aligera las huellas-



 Taty Cascada- Santiago de Chile











CONTEMPLACION





Contemplo el silencio del universo,
con la serenidad de quien sabe ,
que las historias profundas,
se escriben sin ruidos,
pues el ruido las opaca,
Navego tímido el río torrentoso,
de tu alma,
con las notas sublimes,
que deja el amor ardiente,
mientras el sol deja colores en el horizonte,
Y todo es silencio,
es paz,
ese instante mágico de éxtasis ,
en que la fusión de sueños y realidades,
estalla en un compendio de melodías suaves,
apenas perceptibles,
hijas de una caricia,
que se desliza tibia ,
sin herir pero de huellas profundas,
tan profundas,
que el corazón se agita, se estremece,
se hace prisionero de la magia de amar.-
Contemplo, el universo de tus ojos,
leves, dulces, frágiles al viento,
ventanas al misterio,
mientras el silencio estalla ,
en un compendio de melodías suaves,
apenas perceptibles,
un instante de éxtasis ,
que se resume en un beso.-
  
Víctor Kartsch Brenh –Encarnación- Paraguay  





     
                             Lista de Autores Agosto


Autor
número
titulo
Ada Gil
33-1
Aymará, la mujer de los Hornillos
Ana Romano
33-2
Austral
Ana Unhold
33-3
Lluvia triste
A. Monzonís Guillén
33-4
Laguna de espejos rotos
Beatriz Ojeda
33-5
Ya no duele el corazón
Carlos Alberto Giménez
33-6
Voy….
Carmen Guzmán Cedeño
33-7
Uno al compás del otro
Charo Bustos Cruz
33-8
Un día cualquiera
Conchita Hernández Santos
33-9
Esta noche
Diego Santiago Cazzaniga
33-10
Cenicienta
Ezequiel Feito
33-11
Noche de insomnio
Hilda González
33-12
Nuestros verdes ( a Entre Ríos)
Hugo del portal
33-13
De tanto consuelo que me has dado
Jorge Amado Serrano
33-14
Cerraré mis ojos
José Rodolfo Espasa
33-15
Buscando a mi destino
José Romero
33-16
Odisea de Quijano
Marcela H Toro
33-17
Y colgué mis sombreros…
Marga Utiel
33-18
Al caer la tarde
María Marta Donnet
33-19
Dicen que caminaba el silencio
Mayte Sánchez Sempere
33-20
Tic -Tac
Néstor Véliz Catalán
33-21
Deslindes LVII
Nieves Merino Guerra
33-22
Tristeza en soledad
Pilar Ferrer
33-23
Te busco
Rafael Serrano Ruiz
33-24
Hoy
Santiago Medina
33-25
Soneto de la luminaria
Tatiana Cascada
33-26
Bajo la lluvia
Víctor Kartsch Brenh
33-27
Contemplación






                 





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